A pesar de que la delegación de Parques y Jardines ha intentado mantener y recuperar el árbol, finalmente habrá que retirar el pino de gran porte (Pinus halepensis) ubicado en el Parque de Consolación.

Esa es la conclusión a la que han llegado los técnicos de la consultora medioambiental Tecnigral S.L., una empresa externa a la que el consistorio encargó el estudio en el que se recoge que “el ejemplar sufre un riesgo alto de fractura y representa un peligro real para los transeúntes”.

La voz de alarma la dieron los operarios de Parques y Jardines durante la realización de trabajos rutinarios de mantenimiento, cuando al limpiar las ramas más bajas que tapaban la zona donde el tronco se abre en varios brazos, encontraron una profunda raja en la madera.

Para salir de dudas y no tomar decisiones precipitadas, se recurrió a los arboricultores de Tecnigral, quienes subieron en grúa y utilizaron tecnología de precisión como el resistógrafo. Las pruebas terminaron por confirmar la mala noticia. A pesar de que el árbol luce verde y aparentemente lleno de vida a simple vista, por dentro guarda una herida crítica, “una hendidura longitudinal con una abertura exterior de 4 centímetros que se adentra más de 16 centímetros en el corazón de la madera”. Según los técnicos de Tecnigral “la sobrecarga constante sobre una unión que ya era anatómicamente débil ha terminado por abrir esa grieta que hoy hace imposible su conservación”.

Estamos hablando de un árbol con unas medidas realmente importantes, con 24 metros de altura, un diámetro de tronco de 85 centímetros y una proyección de copa de 15 metros.

Mantener en pie una estructura de miles de kilos en ese estado en el área de juegos infantiles y de un camino muy transitado, puede tener consecuencias verdaderamente severas.

El informe de Tecnigral recuerda que los árboles, cuando crecen juntos en un bosque o parque, se protegen los unos a los otros frenando las embestidas del viento. “Este pino creció resguardado por otros ejemplares de su misma talla que formaban un auténtico colchón natural”. Sin embargo, hay que recordar que esa zona sufrió hace una década las consecuencias de numerosos temporales que provocaron la eliminación de pinos y otros árboles de gran porte, quedando el árbol en cuestión más expuesto al azote del viento.

El delegado de Parques y Jardines, José Mª Méndez, ha señalado que “lamentablemente, los especialistas han descartado todas las opciones encaminadas a salvar el ejemplar, porque ninguna podría salvar el árbol y el riesgo para la población es muy alto”.

Méndez señala que para tratar de compensar la pérdida de este árbol y la falta de cobijo que arrastra la parcela desde la última remodelación, “vamos a llevar a cabo una reforestación inmediata plantando tres nuevos ejemplares de especies adecuadas, que desarrollen copas anchas que devuelvan al Parque de Consolación la sombra”. Se trata de fresnos y almeces que son especies de copa ancha y de rápido crecimiento.