El Ayuntamiento de Utrera ha culminado la restauración integral de la Puerta del Perdón de la parroquia de Santa María de la Mesa, una intervención que ha contado con una inversión municipal de 30.000 euros financiados a través del Plan Estratégico de Subvenciones 2024-2026.
La puerta presentaba diversas patologías que afectaban tanto a su funcionalidad como a su estética. Especialmente deteriorada se encontraba la hoja derecha, que incluso amenazaba con desprenderse. Además, la madera se encontraba afectada por xilófagos, lo que había provocado el deterioro de la parte inferior y el desprendimiento de una bisagra.
“Se trata de una actuación necesaria que no solo recupera la funcionalidad de esta puerta monumental, sino que también pone en valor una parte muy importante de la historia de nuestra ciudad y de uno de sus templos más emblemáticos”, ha explicado el alcalde de Utrera, Francisco Jiménez.
Los trabajos, ejecutados por el Taller de Enrique Castillo, han consistido en el descuelgue completo de la puerta para proceder a su restauración integral. Entre las actuaciones realizadas destaca la reparación de las bisagras de borne de casquillo o tintero, que se habían hundido en el suelo y constituían la principal causa del desplazamiento de la hoja.
Asimismo, se han aplicado tratamientos específicos contra los xilófagos y se han llevado a cabo labores de rehabilitación de la madera. En este sentido, se ha sustituido la zona baja de la puerta, compuesta por tablillas de pino fruto de intervenciones anteriores, por madera de caoba cubana, el mismo material que conforma el resto de la estructura original.
Tres etapas diferentes halladas
Desde el punto de vista histórico, según Fernando Pozo y Javier Mena, quienes se han encargado de la dirección técnica, se han identificado en la puerta elementos correspondientes a tres momentos históricos distintos. Los más antiguos, datados entre los siglos XVI y XVII, corresponden a las cabezas de león y a las grandes bisagras. Del siglo XVIII proceden los extraordinarios herrajes de forja y los clavos de diseño más sofisticado, que representan el escudo de la parroquia y son característicos del estilo barroco. Además, se han detectado reparaciones posteriores realizadas en los siglos XIX y XX, en este último por Pedro Hurtado.
La Puerta del Perdón está realizada en madera de caoba cubana y cuenta con unas dimensiones de 4,7 metros de alto por 3,10 metros de ancho. Dispone además de dos portillos de 2 por 1 metro y cada hoja supera los 1.000 kilogramos de peso. La última intervención documentada en esta puerta se realizó en 1999, dentro del proyecto de restauración de la torre de la parroquia.
Además de esta actuación ya finalizada, se va a acometer próximamente la restauración de la Puerta de la Sombra, por la misma empresa que ha ejecutado estos trabajos.